Barro

Quema de comales, Los Reyes Metzontla.

Los alfareros de Los Reyes Metzontla queman sus comales en hilera. Primero, después de secarlos al sol, se alinean cuidadosamente uno encima de otro, como las escamas de una serpiente que descansa sobre una cama de pequeñas ramas.
La «cabeza» de la serpiente, el extremo que apunta hacia donde llega el viento, se cubre de madera y se le prende fuego. El alfarero continúa añadiendo madera y moviendo las brasas poco a poco a lo largo del cuerpo, avanzando así de la cabeza a la cola.
La cama de ramas ayuda a que el fuego avance progresivamente, así como las brasas que el alfarero mueve utilizando unas largas varas y que va colocando a lo largo de la hilera de comales.
Esta quema, esta danza con la serpiente emplumada de fuego, dura alrededor de una hora.

Quema al ras del suelo, en San Marcos Tlapazola.
(extracto de Barro y Fuego, de Eric Mindling)

En San Marcos generalmente toma seis días pulir una vasija y dejarla lista para el fuego. Cada alfarero puede preparar de 20 a 30 vasijas en seis días. Y si hay seis alfareros en una casa, ¿cuántas vasijas pueden preparar en seis días? No se molesten con la matemática. Basta saber que se hacen las suficientes para llenar el horno.

Calentado: el día de la quema se sacan las vasijas al sol con las primeras luces y se dejan allí para que absorban los rayos hasta cerca de las dos de la tarde. Este precalentamiento sirve para que queden listas y calientes, casi demasiado calientes para tocarlas, antes de meterlas al fuego.

Elaboración del «horno»: cuando el sol está en lo más alto, se debe construir el horno o fogata en el patio. Se edifica una especie de corral con viejas ollas puestas boca abajo. El tamaño del círculo define el perímetro de quemado y se ajusta a la cantidad de alfarería que se quemará. Se hace un círculo pequeño si sólo hay una docena de ollas para quemar; grande si se trata de algunos cientos. ¡Lo llamaremos horno ajustable! Dentro del círculo algunos alfareros colocan una vieja lámina de estaño, que sirve tanto para reflejar el calor como para evitar que la humedad del suelo dañe las vasijas. Encima de la lámina se coloca una capa de leña. El horno está listo.

Apilado: a continuación se apilan las ollas dentro del círculo, las más grandes se colocan de costado y las pequeñas encima. En San Marcos, cada una de las alfareras participa en la quema, por lo que puede haber diez o más de ellas manejando las vasijas y colocándolas en la pila. Siempre se discute mientras se construye la pila.

Llama alta: conforme se acomodan las últimas vasijas, alguien trae de la cocina una pala con brasas y las esparce. Poco a poco, se inicia el fuego en la capa de leña de la base. Mientras tanto se coloca otra lámina de estaño encima de la pila. Esto es opcional. La función primordial es evitar que las brasas y carbones caigan sobre las vasijas y dejen marcas. Después se apilan ramas encima de la lámina de estaño, junto con hojas secas de agave, estiércol de vaca y mazorcas secas. El combustible se enciende por debajo y la fogata llega a su punto culminante. Conforme crecen las llamas se vigila el equilibrio entre los puntos fríos y calientes, añadirán combustible donde se requiera y con un palo acomodarán la leña. La llama alta dura unos 25 minutos y, durante este periodo, se atiende constantemente el fuego. La temperatura interna se incrementa desde las ollas precalentadas al sol hasta los 540°C en menos de diez minutos. Poco a poco el calor sube conforme la leña se convierte en carbón al rojo vivo. El horno puede llegar a su máximo de 700°C cuando el combustible pierde fuerza y se convierte en brasas.

Llama baja: una vez que se ha quemado el combustible y las flamas comienzan a disminuir, se deja al fuego seguir su curso. Para compensar las zonas frías se remueven los carbones, especialmente del lado en que el viento le pega a la pila. En caso de que no tengan que hacer esta maniobra, las alfareras se sentarán a la sombra a secarse la frente. Media hora después el fuego se habrá consumido por completo convirtiéndose en ceniza blanca y negra.

Desmontaje: las alfareras desmontan su horno al día siguiente una vez que se ha enfriado, o bien una hora y media después de haberlo iniciado. Desmontar una pila caliente es más difícil pero, en ocasiones, necesario por la amenaza de lluvia o para tener las vasijas a tiempo. Desmontar una pila caliente es como jugar a palillos chinos, cada pieza debe retirarse con sumo cuidado. Se utiliza una varilla para enganchar la olla, se levanta con gran concentración y se coloca en el suelo. Nunca he visto a una alfarera dejar caer una olla. Una vez que se bajaron y se bañaron de arenisca, las ollas están listas.